Está terminando la canción. El último riff de guitarra me saca del trance hipnótico en el que me encontraba. Miro alrededor. El pabellón está a rebosar, poco a poco ha ido entrado la gente que falta y han llenado casi todo el espació desde las barras hasta el escenario. Mi camiseta esta empapada de sudor. El litro de cerveza vacío. La vejiga apunto de explotar.
Aplausos, silbidos y gritos. Intento hacerme oír por encima de los aplausos y aviso a mi gente que me voy a por cerveza. Alguien se ofrece a acompañarme, lo rechazo. Prefiero ir solo, airearme, mezclarme con el publico, ver todo desde otra perspectiva.
Un rato después voy hacia la barra. Aquí esta más despejado. La gente corea a una voz una famosa canción.
De pronto, allí la veo, mirando al escenario, con las manos apoyadas en las caderas, un cigarrillo asomándose entre sus dedos. Su pelo rubio un poco humedecido por el sudor. Nuestras miradas se encuentran y las sonrisas iluminan nuestras caras.
Qué sorpresa!, qué coincidencia! Nos besamos en la mejilla. Me propone tomar una caña, yo acepto excitado.
Esta chica tiene algo que me atrae. Estos meses atrás nuestra relación fue de miradas fugaces en la cafetería de la empresa, de sonrisas al cruzarnos por el pasillo, de alguna conversación banal en la entrada a las oficinas... y tan sólo unos días antes, sólos nosotros dos, supe su nombre mientras hablábamos de un viejo concierto, nos presentamos el uno al otro, con naturalidad.
Tomamos esa cerveza mirando al escenario, hablamos, cantamos algún brazo fugaz por encima de su hombro, algún brazo fugaz alrededor de mi cintura.
Le digo que venga donde está mi grupo, se ve genial. Ella asiente con la cabeza y se despide de la pareja de amigos con los que está.
Nos mezclamos entre la multitud y comenzamos a avanzar hacia el escenario.
Le cojo la mano para no perderla, ella me agarra con fuerza. Nuestros dedos se entrelazan.
En ese instante lo supimos. En ese instante huimos. Salimos a la noche, nos fugamos. Sin dar explicaciones a nadie.
Y aún de la mano, nos perdimos en la noche.
.......
......
Es curioso pero, muchos conciertos después, aún me voy sólo a la barra, aún giro la cabeza y la busco al fondo, aún extiendo la mano con la esperanza de que ella la vuelva a coger.
Gracias Fito.